La marcha de la semana: La Sagrada Lanzada

Cuando alguna vez me preguntan cuál es mi marcha favorita siempre respondo con evasivas. Hay tanto y tan bueno donde elegir que es imposible e injusto quedarse con una sola. No obstante, hay determinadas marchas a las que cada uno le tiene un cariño especial. Es mi caso con La Sagrada Lanzada. Aún recuerdo cuando la descubrí en uno de tantos discos recopilatorios de Pasarela. En esos momentos de incipiente adolescencia, con los gustos aún por definir, recuerdo que devoraba todo lo que tuviese que ver con la música procesional, incluso alguna que otra pieza que no estuviese —ni están, ni estarán—  a la altura del género.

El, nunca mejor dicho, creador de esta obra es Manuel Font Fernández de la Herranz, para mí, uno de los pilares fundamentales de la marcha procesional. Si cerrásemos los ojos al escucharla, podríamos ver algo parecido a lo siguiente.

Tras una injusta sentencia que le condenaba a morir crucificado, Jesús de Nazaret carga con la cruz en la que morirá. Alzado en el Gólgota, tras una larga agonía, muere ante la presencia de su madre, su amigo y discípulo Juan y varias personas más entre las que nos encontramos nosotros, por gentileza de Font Fernández, que nos ha situado con la introducción de la marcha en tal lugar.

Comienza el tema A, que me inspira lo siguiente. Jesús ha muerto, la tierra tiembla. La atmósfera que se respira es angustiosa. De pronto, sale a escena un soldado romano que para asegurarse de que el reo ha muerto pretende clavarle una lanza en el costado. Esto es mi opinión, es claramente evocado por las imponentes llamadas de metales que alcanzan su cénit cuando finalmente el soldado acierta a herir el costado del cuerpo de Cristo.

Tras esto, el Maestro Font escribiría uno de los tríos más bonitos de la historia de la música procesional. Siempre consigue emocionarme cada vez que lo escucho. Éste, me evoca un sentimiento de aceptación a los participantes de la escena. Se confirma que Jesús ha muerto. De su costado brota sangre y agua, algo totalmente simbólico. La Cruz como fuente de vida. La muerte de Jesús como salvación del mundo. De ahí que crea que este tema está lleno de consuelo y arroja un destello de esperanza ante lo que está por venir.

Confieso que escribí esta entrada sobre la marcha La Sagrada Lanzada antes de leer la descripción de la misma de la que se hacía eco el diario “El Liberal” el 31 de Marzo de 1928. Podéis leerlo aquí. Lo aviso porque lo que han leído en este artículo poco tienen que ver con esa descripción. Esto es un ejemplo más de que la música depende en un alto porcentaje de la percepción del oyente, de sus conocimientos, de su estado de ánimo, del momento de la vida por el que este pasando… Aunque reitero que la descripción correcta es la que aparece en el enlace.

Escuchen ustedes mismos y, si es posible, escriban qué les transmite esta magnífica obra.

Suena La Sagrada Lanzada interpretada por la B.M. María Santísima de la Victoria “Las Cigarreras”

 

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